El Arte de Saber Escuchar


Es muy tonto y vergonzoso responder antes de escuchar. Proverbios 18:13 TLA


A medida que crecemos, perdemos la capacidad de estar atentos -por eso los niños aprenden con tanta celeridad y los adultos, no– porque colocamos entre nosotros y el mundo lo que conocemos o creemos conocer. Estamos tan saturados de estímulos, preocupaciones, teorías e hipótesis que el ruido mental hace casi ininteligibles los mensajes ajenos, con las confusiones y conflictos que ello acarrea.


Estamos viviendo unos tiempos de mucha rapidez, donde todo se nos ha hecho más fácil y rápido, sin embargo es donde menos tiempo tenemos para todo. Aun, en medio del caos y ruido debemos aprender a cultivar el arte de aprender a escuchar.


Toda persona debiera conocer bien el arte de llevar una conversación, pues por medio de ella cultiva relaciones más profundas con las personas a quienes pretende ministrar. Sin estas relaciones más íntimas será difícil que conozca las particularidades de la gente, con sus luchas y sus ilusiones. Inevitablemente el ministerio comenzará a alejarse hacia abstracciones o enseñanzas que son poco útiles a las personas.


Uno de los aspectos que debe manejar el que desea cultivar el arte de la conversación es saber escuchar a la otra persona, precisamente porque consiste en un intercambio de palabras entre dos y no un monólogo.


Cuando nos disciplinamos para escuchar más de lo que hablamos, podemos aprender mucho. Es difícil enseñar a los que hablan mucho. Creen que ya saben todo lo que tienen que saber, y expresan constantemente sus opiniones. Las personas sabias han aprendido que se puede obtener más sabiduría escuchando, observando y no apresurándose a juzgar. Proverbios 10:19 dice: "En las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente".


El viejo adagio es acertado: "Más vale callar y ser considerado un necio que abrir la boca y despejar cualquier duda". ¿Cuántas relaciones se han dañado o arruinado porque fuimos lentos para escuchar y rápidos para hablar? ¿Cuántos errores podrían haberse evitado si hubiéramos escuchado en lugar de hablar?


Si somos capaces de escuchar a los demás, nos sentimos mucho más cerca de quienes nos rodean, los conflictos se disuelven con facilidad y ensanchamos nuestro horizonte de comprensión. Tambien evitamos mal entendidos, ya que la mayoria de las personas entienden lo que ellos quieren y no lo que se le esta diciendo


Saber escuchar es un arte y una prueba de respeto. Deja a los demás acabar lo que están diciendo, sé paciente y piensa como reaccionarías si alguien te interrumpe mientras hablas. ¡Demuestra que te interesa lo que te están contando!. ¡Apaga la tele cuando te habla tu mujer!.


"Saber escuchar" no es lo mismo que escuchar. Es un arte que no lo alcanza cualquiera ni se logra sin esfuerzo.


Saber escuchar es estar disponible, estar dispuesto a que tu interlocutor se sienta acogido y respetado.


Escuchar significa atender totalmente a la persona que nos habla, sin interrumpirlo, sin juzgarlo o criticarlo... Implica muchas veces dejar lo que estamos haciendo para prestarle un poco de atención.


Debemos aprender a cultivar el arte de escuchar a nuestro projimo, pero sobre todo escuchar a nuestro Dios.


Recuerden esto, queridos hermanos: todos ustedes deben estar listos para escuchar; en cambio deben ser lentos para hablar y para enojarse. Santiago 1:19 DHH


Su hermano y amigo

Pastor Rafael N Vargas

Ministerio Poder y Sabiduria de Dios